lunes, 7 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 4 DEL LIBRO "VAMPIROS Y HOMBRES LOBO" (fragmento)

4. EL VAMPIRISMO VISTO POR LA CIENCIA

Dejemos a un lado la fantasía y pasemos a la realidad. Hasta este momento, sólo hemos hablado de hechos que no pueden comprobarse por la ciencia, así como de datos históricos como en dónde surgió la leyenda de los vampiros.

Es necesario abordar estos temas con la mayor seriedad posible, a pesar de que las evidencias que avalen la existencia real de los vampiros son muy pocas. Lo interesante es analizar los hechos que ocurrieron hace años y que, en su momento, no se supo qué eran en realidad. En otras palabras, los relatos de vampiros que se juran fueron reales, pudieron tratarse solamente de enfermedades hoy plenamente identificables.

Enfermedades como la peste, rabia, carbunco, porfiria y las psiquiátricas, ante la poca información que había de éstas hace años, se les atribuyó un origen demoniaco, nutriendo así la leyenda de las criaturas de la noche.


LA PESTE

Es una enfermedad infecciona, producida por la Yersinia pestis, transmitida por las pulgas de las ratas y otros roedores. Durante el siglo XIV, en Prusia oriental, Silesia y Bohemia, los enfermos en fase terminal eran enterrados vivos para evitar que se propagara la epidemia. Algunos lograban escapar y, atemorizaban a los vecinos cuando se les veía caminar por las calles.

CARBUNCO

Es una enfermedad que le da a los animales por el Bacillus anthracis, la cual puede transmitirse al hombre por el contacto físico. Los infectados presentan fiebres muy altas, convulsiones, mucha sed, dificultades para poder respirar y alucinaciones. Por esto, algunas personas podían imaginarse a un vampiro estrangulándolas. Generalmente las personas contagiadas morían.
LA RABIA
Enfermedad transmitida al hombre por la mordedura de un animal infectado por este virus, de aquí se desprende la idea de que una persona se puede convertir en vampiro si es mordido por uno. Presenta síntomas como fiebre, pérdida de apetito, fatiga, depresión, ansiedad, fuertes dolores de cabeza, insomnio, sobreexcitación de los sentidos.

El afectado tiene espasmos musculares que afectan al área facial, faríngea y laríngea, provocando que haga sonidos roncos, y que le duela cuando quiere tragar algo. Retrae los labios de tal forma que asoma los dientes como si fuera un animal. No soporta las corrientes de aire, luz, los ruidos, el más ligero contacto con alguna persona y, sobre todo, le tiene fobia al agua.
Más avanzada la enfermedad, el hidrofóbico alucina, tiene parálisis, bajas de temperatura, pierde el conocimiento y al final muere. La única cura que existe, es la vacuna que inventó Luís Patear en 1886.
Fue entre 1721 y 1728, en Hungría, cuando se desató la peor epidemia de rabia en esa región, coincidiendo con las historias de vampiros.