domingo, 27 de septiembre de 2009

LA MALDICIÓN DE TUTANKAMÓN…¿VERDAD O MENTIRA?



Al menos 35 personas fallecieron ligadas a esta maldición. Los hombres de ciencia determinaron que las extrañas muertes no tenían relación con la venganza de la momia por profanar su tumba, sino a los gases tóxicos que inhalaron al estar en contacto con ella. Sin embargo, no todos murieron por envenenamiento, algunas perdieron la vida en terribles accidentes o bien, por su propia mano. Conozcamos el misterio que encierra la Maldición de Tutankamon.

EL POR QUÉ DE LAS PIRÁMIDES

Antes de dar los pormenores de cómo se halló el sarcófago de Tutankamón, conozcamos un poco de la historia de las pirámides de Egipto. Estas construcciones fueron realizadas hace más de 4000 años. Las pirámides principalmente, eran tumbas para los faraones, aunque también tenían el papel de templos ceremoniales. Los antiguos egipcios, creían en la vida después de la muerte; era de vital importancia conservar el cuerpo -por medio de la momificación- para que su alma sobreviviera en el más allá. Al ser enterrados, sus más valiosas pertenencias se iban con ellos.

Los ladrones de tumbas sabían esto, por eso se aventuraban a saquearlas. Obviamente no era fácil, pues en el interior de la pirámide existían puertas falsas, corredores secretos, etc. El que lograba profanar y robar una tumba, no se salía del todo con la suya, pues desataba sobre él una temible maldición.

EL DESCUBRIMIENTO DE TUTANKAMÓN

Tutankamón –o imagen viviente de Atón- subió al trono al casarse con la hija de Eknatón, el cual no tuvo hijos varones; en realidad, Tutankhamen tuvo poca relevancia histórica, no hizo grandes proezas en vida. La fama que tiene, se debe a que su tumba, -hallada en 1922 por el inglés Howard Carter- fue descubierta intacta. En el interior de ésta, había muchas joyas, muebles, ornamentos, su trono y claro, su sarcófago de oro.

El hallazgo ocurrió el 26 de noviembre de 1922, en el Valle de los Reyes, aunque meses después –el 3 de febrero de 1923- fue cuando por fin se vieron frente a frente con la tumba de Tutankhamen; al igual ahí encontraron tres sarcófagos más.
Se dice que la piedra que protegía la cámara funeraria, tenía labrada la siguiente amenazada: “La muerte vendrá con alas ligeras sobre el que se atreva a violar esta tumba”. No se pudo comprobar –tiempo después- si esto era cierto, o si sólo pertenecía a la leyenda, pues la puerta fue destruida.

SE DAN LAS PRIMERAS MUERTES

Ante tal descubrimiento, Howard Carter comenzó los primeros estudios. Pasó horas dentro de la tumba, tratando de descifrar los misterios que encerraba Tutankamón. Como las jornadas de trabajo eran largas, Howard metió a la tumba una jaula con un canario, para que el canto del ave hiciera más ameno su estancia en el lugar. Pues una mañana, Howard vio cómo una cobra devoraba al canario. En el antiguo Egipto, las cobras eran vistas como las protectoras de los Faraones. Ésta sería la primera señal.

El primero en morir, de los que estuvieron ligados al descubrimiento de la tumba de Tutankamón, fue el promotor de la expedición, Lord Carnarvon. Un mosco le picó en la mejilla, después afeitándose, se cortó donde había recibido la picadura y tuvo una infección que se le extendió a todo el cuerpo. Aunque algunos afirman que su muerte no se debió a esto, sino a una pulmonía.
El hermano de Lord Carnarvon, que participó en abrir la tumba, murió de forma inesperada en su hotel del Cairo; se desvaneció. Otros que murieron fueron el radiologista que hizo los primeros estudios a Tutankhamen, el doctor Archibald Reid, y la secretaria de Carter de un paro cardiaco. También de un paro cardiaco murió un amigo de Carter que había visitado la tumba. Arthur Mace, colaborador de Howard, murió después de un coma profundo.

El fotógrafo Joel Wolf, quien tomó las primeras imágenes de la momia, murió en extrañas circunstancias. El secretario de Carter, Richard Bethell, también pereció. La hermana de Lord Carnarvon, Aubrey Herbert, se suicidó en Londres. A estas muertes extrañas, se suman las de Lee Stack y George Gould, que visitaron la cámara mortuoria.

LAS MUERTES CONTINUARON

Ocho años después del descubrimiento, la maldición de la momia había cobrado la vida de 21 personas. De hecho, cuando parecía que todo había terminado, el avión donde viajaban las pertenencias de Tutankamón se desplomó, muriendo todos los tripulantes.

En la década de los setenta, el director del Museo del Cairo, Muhammed Ibrahim se negó a que parte de los tesoros salieran del museo a una exposición en París. En sueños, Ibrahim había recibido la amenaza del Faraón de que, si lo permitía, sufriría un fatal accidente. Ante la presión del patronato del museo, el director firmó el permiso del traslado y, ese mismo día, fue atropellado y falleció.

Coincidencia o no, tiempo después, en 1972, también murió otro director del mismo museo, su nombre era Gamal Ed-Din Mehrez. A la noche siguiente de firmar otro traslado para una exposición en Londres, y de haberse burlado de la “maldición” murió en su apartamento.
Otro suceso extraño relacionado a la maldición de Tutankhamen, ocurrió en los años ochenta. En el primer día de filmación de la película “El Rey Tut”, el protagonista se despeñó por un acantilado; la producción usó objetos reales del faraón.


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