viernes, 29 de octubre de 2010

¿POR QUÉ CELEBRAMOS EL DÍA DE MUERTOS?


EL DÍA DE MUERTOS

No se sabe con certeza en dónde surgió como tal el día de muertos, aunque hay algunos datos que señalan a Europa como cuna de esta tradición; sin embargo, lo interesante es que todas las culturas de la humanidad, ven en la muerte la trascendencia a otro plano existencial.

En México, antes de la llegada de los españoles, se creía que dependiendo de la forma en que moría una persona, era el destino que tenía en el más allá. Por ejemplo, si se perecía de forma natural, Mictlantecuhtli (el Dios de los difuntos) los recibía en el Mictlan.

Si la persona moría ahogada, lo recibía Tlaloc (el Dios del agua) y los esperaba en el Tlalocan. Si la muerte se daba por heridas de guerra, o en el parto, tenían como destino el Tonacalli, con el Dios Huitzilopochtli (deidad del Sol y la guerra).

Cuando se da la conquista de México, los evangelizadores españoles reducen estos escenarios a sólo dos: infierno y cielo. Dependiendo del comportamiento de la persona, es a donde irá. Y fueron precisamente los españoles quienes trajeron la costumbre de visitar una vez al año (en los primeros días de noviembre) las tumbas de nuestros seres queridos.

En el antiguo Egipto, (regresando a nuestro tema) se creía que una persona al morir, la forma en que trascendía a otro mundo era preservando su cadáver, por esto la proliferación de momias, las cuales eran enterradas con ofrendas.

Al norte de Europa, los Celtas –tribus nómadas- celebraban a sus muertos en la víspera del uno de noviembre. Para ellos, esa noche era muy especial, pues era propicia para realizar adivinaciones y tener buena suerte durante todo el año. En la antigua Irlanda, sus habitantes encendían grandes hogueras para recibir a sus difuntos. De hecho a los Celtas se les atribuye la palabra Halloween, que significa: “Víspera de todo lo sagrado”.

Pero fue en el siglo IX, en los conventos europeos, donde el Pontífice Gregorio IV establece de manera oficial que el 2 de noviembre se debe realizar una misa en conmemoración de los Santos Difuntos; aunque otras versiones indican que fue el Abad San Odilón del Monasterio de Cluny, en el siglo XII.

El hecho de que fuera el 2 de noviembre, se debe a que precisamente ese día en Europa, se da el cambio climático de verano a invierno, y a parte, la Iglesia Católica quería erradicar el Halloween –celebración celta pagana- por el día de los fieles difuntos. Pero…¿Quién les dijo a los Celtas que en los primeros días de noviembre regresan los difuntos a nuestro mundo? Es un misterio.