domingo, 24 de abril de 2011

¿SERES EXTRATERRESTRES EN CULTURAS PREHISPÁNICAS?


Cuando a una persona se le pregunta si cree que estamos solos en el universo, por lo regular contesta que no. Su argumento es que la bóveda celeste es enorme y que da para más planetas habitados, no sólo el nuestro.

Científicamente hablando, Bela Balazs, catedrático de ciencias naturales en la universidad de Budapest, Hungría, dice que en el universo existen cerca de 40 mil millones de galaxias semejantes a la Vía Láctea, integrada por unos 400 mil millones de estrellas. En resumen, nuestra galaxia podría albergar varios millones de civilizaciones con las que no hemos establecido contacto por no tener los medios necesarios.

La idea de que no somos los únicos seres inteligentes en el universo es tan antigua, que viene desde los griegos. El filósofo Metrodoro de Lansacos decía: “Es tan tonto imaginarse y creer que solamente un mundo está habitado, es como suponer que en un campo de trigo sólo puede germinar una espiga”.

En caso de que existiera vida inteligente en otros planetas, sería entonces razonable la posibilidad de que estos seres nos estén o nos hayan visitado. Si el hombre ha sido capaz de viajar al espacio exterior y estudiarlo, ellos –que se entienden más adelantados- también. Son reflexiones básicas que de acuerdo al nivel de humildad de cada persona, serán aceptadas como lógicas o absurdas.

Ahora bien, -y enfocándonos ya en nuestro tema- decir con certeza cuándo el fenómeno ovni apareció en México es casi imposible. No hay información suficiente para asegurar o desmentir que extraterrestres hayan inspeccionado nuestro planeta desde su origen.

Manuscritos antiguos, pinturas halladas en cuevas y edificaciones pétreas, hacen suponer que nuestros antepasados no sólo observaron objetos extraños en el cielo, sino hasta que tuvieron contacto con seres del espacio.

Como ejemplo de lo anterior tenemos que en el libro sagrado de los mayas, el Chilam Balam, dice lo siguiente:

“Seres descendidos de los cielos llegaron en extrañas naves voladoras. Eran dioses blancos que vuelan en unos discos luminosos y alcanzan nuevamente las estrellas”.

Por su parte, el investigador del fenómeno ovni, W. Raymond Drake, en su libro Dioses y hombres del espacio, asegura que los pueblos de la Tierra nunca han estado solos, que siempre han sido guiados por seres del espacio en su evolución a lo largo de la historia.

La ciencia que estudia a detalle la posibilidad de que extraterrestres hicieran contacto con civilizaciones antiguas, se llama Clipeología, fundada en 1950 por el ufólogo italiano Umbero Corazzi. En este campo de estudio se analizan papiros, códices, pinturas y objetos que puedan estar relacionados con seres del espacio exterior.

En México específicamente, se cree que las culturas prehispánicas como la maya y la olmeca, obtuvieron parte de sus conocimientos gracias a los visitantes del espacio.

Los mayas, quienes se dispersaron por la península de Yucatán, Tabasco, Chiapas, Guatemala, Belice y algunas regiones de Honduras y el Salvador, se caracterizaron por sus altos conocimientos matemáticos y astronómicos. Los mayas, sin contar con telescopios modernos, pudieron calcular la órbita de algunos planetas como Venus; además de saber cómo estaba formado nuestro sistema solar.

El antropólogo Raymond Cartier al hacer un recuento de las civilizaciones desaparecidas, dijo que la cultura maya destaca sobre la griega y romana por su ciencia.

Como ejemplo de sus avanzados conocimientos, tenemos que el calendario maya fija un año terrestre de 365.2420 días, el actual, es de 365.2422; con un error de dos diezmilésimas, los mayas llegaron a la misma cifra que nosotros después de largos cálculos.

Sobre la cultura maya, Cartier agrega:

“Poseedores de profundos conocimientos matemáticos y astronómicos, llevaron una perfección minuciosa la cronología y la ciencia del calendario. Construían observatorios con cúpulas mejor orientadas que el de París en el siglo XVII, como el Caracol sobre tres terrazas de su capital de Chichén Itzá”. (2)

¿OTRAS EVIDENCIAS?

Así como la cultura maya está rodeada de misterios y suposiciones, los olmecas por medio de sus cabezas colosales, nos ofrecen en qué pensar. Estas efigies pétreas miden entre un metro 80 centímetros, hasta dos metros 50 de altura, con una circunferencia de cinco metros 50 centímetros; fueron halladas al norte de Veracruz y Tabasco.

Algunos investigadores del fenómeno ovni como Luis Ramírez Reyes y Antonio Ribera, opinan que estas cabezas representan a seres extraterrestres que nos visitaron hace miles de años, pues no tienen rasgos indígenas y parecen portar cascos de piloto

Por último, Luis Ramírez Reyes en su libro ¡Alerta extraterrestres aquí! publicado en 1993, nos habla de un hallazgo en Tlapacoya, México, de una estatuilla precolombina que de acuerdo a sus características parece un astronauta. El ser lleva un casco que deja sólo al descubierto su rostro, porta guantes, cinturón, collar y linterna.

Como en un principio se dijo, no hay información suficiente para afirmar o desmentir estas hipótesis, que bien podrían considerárseles leyendas. Estas reflexiones surgen sobre todo para dar una explicación lógica a tan enigmáticas evidencias.

El mismo Hernán Cortés al conquistar México en el siglo XVI, se sorprendió de las espléndidas construcciones halladas en Teotihuacan; al preguntar quiénes y cómo fueron edificadas, los aztecas respondieron que ellos no las habían hecho, sino los Quinanatzin, una raza de Dioses gigantes llegados del cielo en tiempos del Segundo Sol.


(fragmento tomado del libro OVNIS EN MÉXICO, PUNTO DE ENCUENTRO)

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