miércoles, 22 de agosto de 2012

EL SACERDOTE DADIVOSO



UN SACERDOTE DADIVOSO (Tomado del libro FANTASMAS Y HECHOS SOBRENATURALES de JUAN ANTONIO AMEZCUA. EDITORIAL DELFIN)

Una amiga me contó la siguiente experiencia que vivió su tía en un cementerio del Estado de Querétaro. Lo interesante de este caso, es que se parece en mucho a otros que he escuchado.

“Mi tía hace varios años acompañó a una de sus amigas del trabajo a visitar la tumba de su hermano en Querétaro, porque ella es originaria de allá. Como mi tía no conocía Querétaro y además le debía un favor a esta chica, pues fue.

El nombre del Panteón no lo recuerdo, bueno, no creo que mi tía se acuerde. El hecho es que llegaron por la tarde, a eso de las tres; había muchísima gente porque era 2 de noviembre, con un calor espantoso.

Limpiaron la tumba, -la cual ya estaba deteriorada con tierra encima y pasto crecido a los lados- le pusieron sus flores y cuando ya estaban por irse, se les acercó un sacerdote de avanzada edad, preguntándoles si no querían un rezo para su difunto. Ellas aceptaron y el cura pronunció un Ave María y un Padre nuestro. 

Cuando estaban rezando, mi tía se dio cuenta que la sotana del cura ya estaba muy maltrecha, raída, lo que le inspiró un poco de lástima porque se veía súper amolado el pobre. Para terminar su servicio, sacó una botellita de agua bendita y roció la tumba, pero el agua no se veía limpia, parecía verdosa, como si le hubiera caído tierra.

Al terminar, le preguntó esta chica que cuánto le debía por rezarle a su hermano, y el sacerdote le dijo que nada, que como pago dedicara una oración por aquellas personas que sirven en la iglesia.

Se marcharon del panteón y de repente se nubló y comenzó a llover muy fuerte. Ellas para atajarse del agua, se metieron a una parroquia que estaba al paso y, como la lluvia no se quitaba, pues comenzaron a recorrer el templo. En esta iglesia, había una sala donde estaban los retratos de los curas que ahí habían servido y que ya habían fallecido, y entre ellos, estaba precisamente el sacerdote que minutos antes les había rezado en el cementerio”.  

No hay comentarios: