domingo, 2 de diciembre de 2012

SEÑALES ¿Inspirada en hechos reales?


SEÑALES

El interés que despertó esta película entre el público fue grande, porque al ser la primera en tratar el tema de los círculos de trigo, se pensó que revelaría algunos misterios, o haría referencia de algunos casos, tal y como lo hizo “El día de la Independencia”. Sin embargo, para molestia de los interesados en el fenómeno ovni, no fue así, pues se desvirtuó de alguna manera la información existente como, por ejemplo, que las figuras aparecen en campos de maíz, y no de trigo.

El director M.Night Shyamalan que venia de consagrarse con “Sexto Sentido” (con Bruce Willis) buscó repetir el éxito con esta cinta; recreó a la perfección la atmósfera de terror que vive una familia que está bajo la amenaza de extraterrestres. Hecho que, como veremos a continuación, fue real, pero que no está relacionado con los círculos que aparecen en Inglaterra.

CONOZCAMOS LA HISTORIA 

La familia Sutton estaba conformada por seis adultos y tres niños; eran granjeros que vivían en una pequeña aldea llamada Kelly, en el estado de Kentucky. La noche en que ocurrieron los hechos, el 21 de agosto de 1955, se encontraba de visita un amigo de la familia, Billy Ray Taylor.

Nada inusual pasaba. Era tarde y Billy tenía sed, pero como no había agua en la casa, Taylor tomó un balde y se dirigió al pozo que se encontraba afuera. En ese momento observó el descenso de un objeto en forma de disco, el cual aterrizó a cuatrocientos metros de distancia. Taylor sorprendido por el hallazgo, regresó corriendo a la casa para avisarles, pero no le creyeron. Varios minutos después, los Sutton comprobaron que Billy no estaba mintiendo.

El perro de la familia comenzó a ladrar y, como sus ladridos se tornaban cada vez más fuertes, el padre de familia, Elmer Lucky” Sutton y Billy Ray, tomaron unos rifles y salieron a investigar. A pocos metros, encontraron a un ser pequeño, delgado y de color gris. El ser brillaba y tenía unos brazos largos, con garras. Como el aspecto de este humanoide era tenebroso, Elmer y Billy abrieron fuego. A pesar de que las balas dieron en el blanco, no le provocaron el menor rasguño. El extraño ser corrió a esconderse en unos arbustos; por su parte Elmer y Billy regresaron a la casa para refugiarse.

COMENZÓ EL TERROR

Breves minutos pasaron, y los Sutton observaron que un extraño ser se asomaba por la ventana. Billy y ElmerLucky” abrieron fuego nuevamente, dejando un enorme boquete en la pared; salieron a ver si habían herido al “monstruo” pero en el corredor no hallaron nada. En ese momento, que buscaban al humanoide, Taylor fue sorprendido por uno de estos “visitantes” que se encontraba en el techo; le jaló del cabello, como si intentara llevárselo.

En ese momento Lucky defendió a su amigo y le disparó al extraterrestre. Nada le hicieron las balas, pero soltó a Taylor. El visitante espacial volvió a correr a los arbustos y, después, varios seres de las mismas características, se asomaban por las ventanas; cada vez que estas criaturas se asomaban, Lucky y Billy disparaban. Así transcurrió gran parte de la noche y, como los seres continuaban acosándolos, los Sutton y Taylor, decidieron escapar del lugar; subieron en dos autos y se fueron a la comisaría de Hopkinsville.

EN LA COMISARIA

Elmer y Taylor fueron recibidos por el comisario Russell Greenwell, quien incrédulo escuchó el relato de los extraterrestres invasores. Como los notó sumamente alterados, el sheriff decidió ir a investigar, pidiéndole a Elmer y Billy que lo acompañaran, pero éstos se negaron por temor a que los seres aún estuvieran ahí. Greenwell fue acompañado de varios oficiales, y cuando llegaron, no encontraron nada, sólo vieron una casa-cabaña completamente destruida por impactos de bala. Al lugar, llegaron varias personas a investigar, entre ellas un periodista del “Kentucky nueva era” Joe Dorris.

Los Sutton regresaron a la casa, marchándose el sheriff y sus hombres, pero a los pocos minutos, estos seres regresaron y comenzó de nuevo la pesadilla. Elmer y Taylor estuvieron disparando toda la madrugada, hasta que los seres se fueron cuando salió el sol.

AL DÍA SIGUIENTE

La pesadilla había terminado. Los seres se habían marchado y sólo quedaba una casa destruida por los disparos realizados por las aterradas víctimas. A este lugar llegó Bud Ledwith, un locutor de radio que al enterarse de lo sucedido investigó el caso. Ledwith realizó entrevistas por separado, y los seis adultos que vivieron la experiencia, relataron lo mismo.

Al periodista radiofónico, le comentaron los testigos, que cada vez que abrían fuego a estos seres, las balas no les causaba ningún daño, sólo caían pero como flotando. Además, cuando las balas daban en su blanco, se escuchaba un sonido metálico, como si portaran una armadura invisible. 

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