miércoles, 3 de abril de 2013

EL FANTASMA DE JOSÉ ALFREDO JIMÉNEZ



El máximo orgullo de León, Guanajuato, José Alfredo Jiménez, es otra estrella que dicen, anda penando. Cuando murió el compositor de “la vida no vale nada”, tenía a penas 42 años de edad, toda una vida por delante. Las que han visto al fantasma del panza verde, han sido las empleadas domésticas de la familia Jiménez.

“En una ocasión, una trabajadora de nuestra casa, (relató el hijo de José Alfredo en una entrevista para la televisión) nos dijo que en determinado lugar, -donde a mi papá le gustaba sentarse- había visto a un señor volteando hacía donde estaba ella; pero que al percatarse bien de quién era, se dio cuenta que era mi padre. Y esta señora me describió a mi papá con la ropa con la que lo enterramos. Otra señora, que nos lavaba la ropa, nos dijo que había visto a mi papá recargado en la barra con un pantalón verde oscuro y una camisa amarilla clara, que era ropa que a él le gustaba”. 

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