domingo, 13 de abril de 2014

LA LLORONA DE ATIZAPÁN DE ZARAGOZA

Mario es un joven de aproximadamente 20 años de edad, es estudiante de universidad. La siguiente experiencia que él me narró, le ocurrió en San Miguel Xochimanga, en Atizapán de Zaragoza, una noche mientras él regresaba de una fiesta en compañía de su novia. Este relato es muy interesante porque nos habla sobre el llanto de la llorona; algo polémico, pues algunas personas que han escuchado a la Llorona, aseguran que no se escucha el clásico “¡Ay mis hijos” pero en otros casos –como en éste- sí. Espero que la disfruten.
“Yo sí escuché el lamento de la Llorona como lo mencionan en los relatos, con el grito de ¡Ayyyyy mis hijos! Iba llegando con mi novia de una reunión que tuvimos, eran alrededor de las once de la noche. La llevé a su casa y, cerca de donde ella vive, hay un río.

Estábamos afuera de su casa platicando algunas cosas sobre la fiesta a la que habíamos ido. En ese momento fue cuando escuché el lamento de la Llorona, ya lo último que grita “¡Ay mis hijos!”. Callé a mi novia y le pregunté que si había escuchado lo mismo que yo. Los dos nos callamos y no se escuchaba nada, era un silencio abrumador; a los pocos segundos escuchamos de nuevo el lamento “¡Ayyyy mis hijos!”. Terminaba el lamento, y a los diez o quince segundos se escuchaba de nuevo.


Mi novia le marcó a sus papás  -porque ellos se habían quedado en la fiesta- y les dijo que vinieran por nosotros porque estábamos escuchando a la Llorona. Ellos no la escuchaban bien, pero sí vinieron por nosotros; cuando nos llevaron de regreso a la fiesta, les comentamos lo que habíamos escuchado y no nos creyeron porque, ellos nos dijeron que a través del teléfono se escuchaban muchas voces y gritos. Pero en ese momento sólo había silencio.

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