domingo, 11 de mayo de 2014

EL FANTASMA DE LA CARRETERA


Honestamente no creía en los aparecidos y fantasmas pero eso cambió hace poco, cuando regresamos de un viaje que hicimos a un pueblo. A la orilla de la carretera saliendo de una curva, se atravesó un coche de un entronque, por lo que mi esposo bajó la velocidad tras pasar el auto.


En ese momento voltee y vi a una persona arrastrándose a la orilla de la carretera; de inmediato le dije a mi esposo para que lo viera, pues pensé que era una persona que estaba en estado de ebriedad. Pero al voltear de nuevo para señalarle a mi esposo, su rostro era casi hueso, y sus ojos eran sumamente rojos. ¡Sentí un miedo fatal y quería gritar pero simplemente no podía!

Mi esposo se dio cuenta del miedo que tenía pero no preguntó nada. Llegamos a la casa y mi hija se encerró en su cuarto y no dijo nada. Luego en mi habitación le conté a mi esposo qué me pasó.

Esa noche sentí que todo mi cuerpo se helaba por dentro y, al mismo tiempo, tenía calentura. En la madrugada, mi hija dos veces fue a mi habitación porque no podía dormir. Al día siguiente le pregunté que le pasaba y me contó lo que había visto en la carretera. Curiosamente vio lo mismo que yo; me describió cómo iba vestido y sólo la cara.

Fíjate que aún al haberlo visto no creí, empecé a investigar si ahí  había pasado algún accidente –por consejo de mi esposo- y descubrí que en ese tramo, habían sucedido varios; mi hermano es perito, por lo cual me dio unos videos que ellos graban de los accidentes. Después de buscar vi un video, en él se ve que sacan a un señor vestido igual que a él ser que vi. Desde ese día, cada vez que iba a dormir, ¡veía una sombra! Y siempre estaba muy helada.


Un domingo fui al rancho y me estacioné en donde vi a aquel hombre o aparecido. Había varios nichos y dos cruces; oré y les pedí que siguieran su camino para que descansen en paz. La veladora que había puesto en uno de los nichos, se tornó violenta la flama, como si un remolino estuviera adentro, dos o tres segundos después, quedó en calma. Desde esa noche, ya no volví a ver la sombra en mi ventana, y mi cuerpo ya no lo siento cansado.

No hay comentarios: